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Summary: Hace tiempo, Dexter y Kathy hicieron una lista de toda la gente que les caía mal y decidieron ir los matando. Cuando Kathy decide matar a su ex-novio por venganza por despecho por haberla dejado con el corazón roto, James (su novio) la intenta hacer recapacitar pero eso no la hace desistir de su intento de matarlo. Ahora sus palabras hacen madurar a Kathy, su "pequeño niño asesino" interno a muerto, a crecido y se arrepiente de todo. Pero para Dex, matar es un arte, su arte.

 

Portada: twitter.com/#!/CrisDonoso95/status/127119618782396416/photo/1

 

El arte de matar (Parte 1)


-Estoy harta, Dex –dice Katherine entrando de repente en mi cuarto de herramientas. –Él será el siguiente –dice mientras se para a mirar los diferentes cuchillos que cuelgan en la pared. 

-¿Quién? –pregunto sin entender de que va la cosa.
-Él –dice poniendo una foto de David, su novio.
-¿David? –pregunto incrédulo mientras cojo la foto aun si poder creérmelo -. Pero, ¿no se supone que es tu novio?
Al decir eso Kathy da un respingo, se gira en dirección a la pared llena de fotos, doce fotos para ser más exacto, con los avisos de "Se busca" y "¿Ha visto a este chico? Si es así llame al..." o "Niño desaparecido". Si, ya eran doce personas pero la lista aún era más larga y, al parecer, la incorporación de David tan solo la hacía crecer.
Pego un respingo cuando Kathy pega un puñetazo a la pared, en un hueco libre. No se inmuta, no se queja.
-Rompimos ayer –susurra con la cabeza apoyada en la pared sobre su puño -. Dijo que ya no sentía lo mismo de antes, que había cambiado mucho y que él estaba enamorado de otra...
-Lo siento Kathy –la consuelo. -¿Entonces, cuándo? –pregunto.
Ella se gira, me sonríe con esa sonrisa suya tan bonita y me abraza.
-Gracias Dexter, gracias por ser tan buen amigo –dice antes de separarse y apoyar sus manos en mis hombros. -¿Te parece bien que sea esta noche?
-Tan solo si me dejas escoger los cuchillos.


Con hábil sigilo y destreza meto un clip doblado en la cerradura y, después de un par de segundos esta hace un sonido que suena como música Click y la puerta se abre lenta y silenciosamente.
Avanzo despacio, sintiendo los ligueros pasos de Kathy detrás de mí. Un largo pasillo desemboca en un amplio salón y, tumbado en un cómodo sofá se encuentra él, nuestra víctima número trece, David Harrison, el ex de Kathy.
Con cuidado, cojo el bote de cloroformo y lo esparzo por el pañuelo teniendo cuidado ya que hacer cosas con los guantes puestos es un poquito complicado, incómodo y molesto.
Sigilosamente, me deslizo hacia David, la verdad es que no me importa mucho lo que le vaya a pasar a partir de este momento, la verdad es que nunca me cayó bien pero, por respeto a Kathy, nunca lo había sugerido para meterlo en la lista.
Estoy detrás de él, la adrenalina corre por mi cuerpo de arriba a bajo, es como si un fuego se dispersase por mis venas y mi corazón latiera más y más rápido. Me encanta esta sensación, por eso hago lo que hago. No siento remordimientos por lo que hago ya que para mi esto es un arte, el arte de matar.
Y con un rápido movimiento mi mano cubre su boca tapando por completo sus vías nasales con el pañuelo manchado con cloroformo.
No se resiste mucho, la verdad es que seguramente estuviera medio dormido. Da un par de patadas y sus manos buscan apartarme, pero a los dos segundos tanto brazos como piernas caen y ya no se mueve más. Aparto la mano y el pañuelo y compruebo que esta grogui.
-Listo –digo mientras entre Kathy y yo lo llevamos al cobertizo.
Lo dejamos caer sobre una mesa y le atamos manos y piernas a esta.
-Bien, momento de usar la "tiza mágica" Dex –dice Kathy riendo mientras mira el cuerpo inconsciente de David.
Sonrío y parto la "tiza mágica", como la llama Kathy aunque en realidad era una barrita de amoníaco que utilizábamos para despertar a nuestras víctimas, bajo la nariz de David el cual despierta casi al instante.
-¿Eh? –pregunta idiotizado.
Kathy coge un palo y lo estampa contra él para hacerlo espabilar.
-¡Ay! –se queja mientras mira a su alrededor. -¿Qué... qué está pasando aquí? –pregunta al observar su cobertizo completamente cubierto de film transparente y plásticos esparcidos por todas partes. A su lado, una mesa con una marca y llena de cuchillos y demás utensilios.
-Nada, tan solo una de las muchas cosas que hacemos Dex y yo cuado nos aburrimos mucho –comenta Kathy rodeando la mesa donde se encuentra atado David mientras pasea un dedo por encima de su cuerpo.
Sonrío. Kathy, cuando se lo propone, se comporta como una verdadera zorra con nuestras víctimas.
David, la mira sin entender a qué se refiere. Kathy suspira y le explica:
-¿Te acuerdas de la lista que encontraste en mi cuarto aquella noche que viniste a hacer el trabajo de historia conmigo? Pues esa lista es la lista de toda la gente que nos cae mal a Dex y a mi. Gente que tiene deudas pendientes con nosotros. Gente que lo va a pasar tan mal como nos lo hizo pasar a nosotros –dice mientras sus ojos se oscurecen de furia y su mano se cierra en un puño.
-Y los nombres tachados...
-Sí, son gente que ya a pagado por todo –le aclaro mientras Kathy y yo sonreímos casi involuntariamente de alegría.
-Pe... pero Kat.... E-eso n-no está bien –tartamudea aterrado mientras esa sensación nuevamente comienza a correr por mis venas, como si alguien hubiera encendido una mecha y por mis sangre corriera gasolina.
-¿Y que más da? Ellos se lo buscaron –se defiende ella mientras le encara mirándole fijamente.
-Kathy... vamos, se nos hace tarde –digo después de mirar el reloj.
-No me estreses, Dex –dice mientras coge uno de los cuchillos. Al instante cierro la boca y ni mu sale de ella.
-Kat... ya se que te lo han hecho pasar mal, pero sabes que esta no es la solución. Y si ahora, imagínate, estoy en la entrada del cine y el chico no me deja pasar... no por eso voy a matarle. ¿No has pensado en él, en su vida, su familia? Hay gente que le echará en falta... Y si ahora él –me señala -, se enfada contigo y te mata... tu madre, tu padre, tu hermana y tus amigos, ¿crees que no llorarían por ti? ¿Y si de repente tu madre es atropellada? La echarías de menos, llorarías, te sentirías morir...
-Cállate –dice Kathy clavando el cuchillo en su corazón.
La sangre sale a borbotones de la herida siguiendo el compás de sus últimos latidos y empando la mano de Kathy por completo. Sangre del último hombre al que amó y que posiblemente amará.
Su mirada está clavada en sus pupilas, viendo la imagen de la tan amada muerte.
Entonces, el corazón se detiene, la sensación desaparece, la adrenalina se esfuma y el fuego es apagado por una corriente de agua tan fría que me congela hasta el tuétano.
-¡Eh! –protesto al sentir como todo desaparece. Nunca había hecho eso, siempre los tortura un poco pero nunca hace esto tan.... Tan de repente.
-Ya está, venga recojamos –dice con una voz temblorosa mientras no aparta la mirada de sus manos cubiertas de sangre.
-Oye, Kathy... estás ¿estás bien? –pregunto inseguro al ver su expresión.
-Sí –afirma, me da la espada y comienza a recoger. –Ponle el sello, recojamos y volvamos a casa, hoy estoy cansada –dice después de un rato con la voz suave y dulce tan propia de ella.
-Está bien –suspiro después de unos segundos y cojo el sello, saco el mechero y después de un rato lo aplasto contra la piel de David al apartarlo un olor a carne quemada inunda el ambiente y un reluciente 13 negro adorna la piel de nuestra víctima.

Es viernes por la tarde y, lo cierto es que tengo unas ganas tremendas de estrangular a la chica rubia que hay a mi lado. Se llama Cristina, Cristina Pérez, la número dieciocho en nuestra lista. Matarla sería saltarse un par de números pero me da igual, no la aguanto ni un día más.
Su ruidosa y desafinada risa vuelve a sonar.
-Y encima quería que me enrollara con él, ¿te lo puedes creer? –cuenta a sus amigas o más bien a sus ovejitas.
Sonrío por lo que voy a decir a continuación, la voy a dejar mal, es un pequeño adelanto a lo que le va a esperar más tarde.
-Ya bueno, pero al final fuiste tu la que le pediste más, si no recuerdo mal –dejo caer como si nada recordando el fin de semana pasado en el Tommy's que actualmente se había hecho muy popular gracias a que gran cantidad de alumnos del Mathews Hall High School (o simplemente el Matts, como le solemos llamar todos) acudían cada viernes a él, entre ellos mis amigos y yo.
Cristina en realidad estaba contado la noche pasada, cuando bailaba en la pista y un chico se le acercó a ella, le pidió rollo pero ella para hacerse la "interesante" se negó, le sonrió y se fue. No había pasado ni media hora cuando me fui al baño, pero finalmente no entré debido a los ruidos y golpes que se escuchaban desde fuera. No es necesario añadir lo obvio.
Cristina enrojece de vergüenza y se calla abruptamente. Justo a tiempo llega el profesor y comienza la aburrida clase de música.
-... y en el neoclasicismo musical destacamos... -la campana interrumpe la aburrida verborrea del profesor y todos comenzamos a recoger todas nuestras cosas. El profesor grita un par de cosas pero para entonces todos ya estamos fuera huyendo de las aburridas clases, deseosos de comenzar el fin de semana.
-Hey, Kathy –la llamo.
Últimamente está muy rara, cada vez habla menos y está rodeada de gente en concreto chicas, muchas chicas. Lo primero me extraña mucho, ya que Kathy es una de las personas con las que nunca te puedes aburrir hablando ya que siempre tiene algo que decir; y a lo segundo no me quejo, como mejor amigo tengo pleno derecho para ir a molestar en cualquier momento además, así aprovecho para ver a Luna.
-¿Sí? –pregunta con la mirada perdida.
-Esta tarde, a las siete en mi casa. Es importante –la digo antes de irme, tengo muchas cosas que hacer y preparar.

A las siete en punto Kathy llama a la puerta de casa, charla un rato con mi madre y se dirige a mi cuarto.
-¿Dex? –pregunta.
-Hey, Kathy –la saludo con un asentimiento de cabeza mientras termino de guardar un par de cosas en mi mochila.
-¿Qué haces? –pregunta.
-Ya sabes, lo de siempre –la dirijo una mirada y sigo a lo mío. –Bien, ya está todo, ya podemos irnos.
-¿Irnos? –pregunta.
-Sí, vamos a por la número dieciocho.
Guarda silencio durante unos segundos, pensando en quién leñes es el número dieciocho.
-Cristina Pérez –dice sorprendida y rápidamente su cara vuelve a coger ese color que había perdido y sus ojos adquieren ese brillo que había desaparecido pero no por completo ya que si te fijas bien puedes ver un pequeño agujero en ellos. La verdad es que Kathy odia con toda su alma a esa chica, desde que la conoció.
-Exacto –afirmo mientras cojo las llaves de mi coche.
Me despido de mi madre y salimos en dirección a mi precioso coche. La verdad es que es un coche antiguo pero le miro el lado positivo: al menos tengo coche.
Mientras dejo la mochila en el maletero no puedo evitar preguntarla:
-Oye y ¿qué es lo que te está pasando durante estos días? Se te nota... no sé, diferente.
-Es que... hace unos días me enteré de que prima Gemma fue... atropellada –suelta con dificultad.
Rápidamente, me acerco a ella y la abrazo.
-Lo siento mucho –la digo aunque la verdad no lo siento, no siento nada, tan solo digo y hago las cosas que sé que la harán sentir mejor.
-Gracias –dice después de un rato separándose de mí. –Venga, vámonos.
Ambos subimos al coche y, en menos de un cuarto de hora llegamos a la enorme casa de la rubia rata r... no se me ocurre ningún otro insulto para esa zorra, pija y prepotente pero se nota que no me cae bien. Ese era mi objetivo.
-Bien, a trabajar –digo con una sonrisa de oreja a oreja mientras me acerco a la casa.
Esta cerrada y vacía pero se que en realidad está ella en la casa. Cojo el clip y con paciencia, abro la puerta de la casa. Esta hace ese maravilloso sonido Click y se abre la puerta. Miro a ambos lados, entro y cierro. Cojo el bote del cloroformo, el pañuelo y avanzo hasta encontrarla. Está tumbada en su cama, boca arriba, con los ojos cerrados mientras tararea una canción que seguramente estará sonando en el ipod que tiene a su lado.
Sonrío cuando la tan conocida sensación de ardor comienza a recorrer mis venas llenando mi cuerpo de esa magnífica y tan adorada adrenalina de arriba a bajo.
Bajo la mano hasta su boca y tapo sus vías con el pañuelo. Abre los ojos, patalea, pega manotazos pero a los pocos segundos cae rendida en la inconsciencia.
La cojo en brazos, es más pesada que una pluma, y sus huesos se me clavan en los míos  mientras la llevo hasta el cobertizo donde Kathy está ultimando los últimos detalles.
Sin apenas tener una pizca de cuidado, la suelto sobre la mesa y la esposo con la ayuda de Kathy.
-La tiza mágica –río mientras saco el pequeño palo blanco y lo rompo bajo su nariz.
-Pero que... -balbucea aun idiotizada a lo que la respondo dándole una bofetada que la cruza completamente la cara. –Ah –grita he intenta llevarse la mano a la mejilla pero no puede, entonces comienza a ser consciente de que está atada y no tiene escapatoria. -¿Qué queréis? Soltarme.
-No, me parece que no y, con respecto a que quiero... Te quiero a ti –susurro en su oreja -. Te quiero... ver muerta –finalizo en un gruñido.
-Oh, Dios mío. Oh, Dios mío –comienza a incordiar.
-Cállate –la ordeno mientras paso el fino filo de un cuchillo por las venas de sus brazos, provocando pequeñas heridas que rápidamente comienzan a sagrar.
-Dexter, ¿por qué me haces esto? –pregunta.
-Has sido una zorra, una estúpida, una engreída y la lista sigue hasta llenar lejos con hojas de papel y aun así faltaría espacio. Es el momento de que pagues por lo que has hecho –la gruño clavándole la forma ardiente con el precioso número dieciocho.
Ella grita y vuelve a pedir que la suelten pero nadie la hace caso. Mientras tanto sigo torturándola, haciéndola sufrir como ella ha hecho a todos y no solo a mi.
-Bueno, querida Kathy, te dejo el toque y remate final –dijo extendiéndola el gran cuchillo.
-No, Dex –dice mirando hacia otro lado.
-¿No? –pregunto creyendo haber oído otra cosa diferente.
-No –afirma nuevamente
-Pero ¿por qué?
-Dex... estoy madurando, estoy asentando la cabeza. Esto está mal.
-Esto tiene que ver con David ¿verdad? Es por él.
Se encoge de hombros.
-En parte si, en parte no. He comprendido que esto está muy mal, y no me hace ningún bien matarla. Tienes que empezar a pensar en los demás y... –pero no la dejo continuar.
-Sabes que eso que te dijo no son más que patrañas, nada de eso es cierto. Tu eres esto Kathy, sin todo esto... nos somos Dex y Kathy somos... no somos nada ni nadie.
-Lo... lo siento, pero no puedo –dice después de unos instantes.
-Está bien, lo haré yo –me acerco a Cristina y, sin mayor dilatación, deslizo el cuchillo sobre su cuello mirando fijamente a sus ojos y sintiendo la pasión por la muerte recorre mi cuerpo. Y, finalmente, todo acaba.

...Continuará...

Parte 2: http://twimagination.com/juzw

Comentario del autor
Note: la historia es completa invención mía. Si reconocéis alguna cosa es debido a que un amigo (fan de la serie Dexter y de los libros de Agatha Christie) me estuvo dando ideas y me pidió favores como que pusiera cierta frase o como que llamara al protagonista Dexter. Excepto por eso, lo demás es mio :) Espero que lo disfruten.
Contenido indebido

Comentarios: 1
Upgradeall
Flipo! Me gusta. Veo el texto lleno de acción. Mantiene al lector atento del principio al final. Chachi

 

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